El Pasaje Lanín es una de las muestras de arte urbano más fascinantes y únicas de Buenos Aires. Ubicado en el barrio de Barracas, este pintoresco pasaje se extiende desde Brandsen 2100 hasta Avenida Suárez 2001, transformando un simple corredor urbano en una verdadera galería de arte al aire libre.
Origen del Nombre
Originalmente conocido como Pasaje Silva hasta 1904, la calle cambió su denominación mediante una ordenanza del 28 de octubre de 1904, adoptando el nombre actual en homenaje al volcán Lanín de la provincia de Neuquén. No existen referencias concretas sobre el origen del nombre “Silva”, aunque se presume que podría estar relacionado con el apellido de algún antiguo vecino.
La Visión de Marino Santa María
El Artista y su Entorno
Marino Santa María (Buenos Aires, 26 de septiembre de 1949) es el artista plástico responsable de esta transformación urbana. Nacido y criado en la misma calle Lanín, en el número 33, Santa María creció en una “casa de artista” junto a su padre, el alfarero Marino Pérsico. Esta casa familiar se convirtió en su taller y el punto de partida de una de las intervenciones artísticas más importantes de la ciudad.
Formación y Reconocimientos
Santa María se formó en las escuelas de arte “Manuel Belgrano” y “Prilidiano Pueyrredón”, donde posteriormente fue docente y rector entre 1992 y 1998. Durante su gestión participó de la creación del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA). Sus reconocimientos incluyen:
- Premio Konex 2022 por su labor artística en el espacio público
- Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires (2012)
- Premio a las Artes Visuales 2002 a la Producción de Arte Público por la Asociación Argentina de Críticos de Arte
La Transformación Artística
Los Inicios (1990s)
Todo comenzó en la década de 1990 cuando Santa María decidió intervenir artísticamente la fachada de su taller en Lanín 33. Lo que inicialmente era la adaptación de uno de sus cuadros abstractos a la pared de su casa despertó el entusiasmo de los vecinos, quienes comenzaron a solicitarle que continuara su obra en sus propias fachadas.
Primera Etapa (1998-2001)
El proyecto formal comenzó en 1998 con fotomontajes realizados con fragmentos de sus obras de caballete aplicados a fotografías de las casas en su estado original. Con la participación de 20 ayudantes, Santa María pintó los frentes con los diseños elegidos. La obra fue inaugurada el 19 de abril de 2001.
Segunda Etapa (2005)
En 2005 se incorporó una innovación técnica fundamental: el uso de mosaico veneciano y azulejo partido con la técnica del trencadís catalán. Esta técnica, inspirada en los trabajos de Antoni Gaudí, consiste en crear mosaicos con fragmentos irregulares de cerámica, vidrio o azulejos rotos.
Tercera Etapa (2012)
En 2012 se completó la aplicación de mosaico y azulejo a la totalidad de los frentes, incorporando la innovación de relieves con los mismos materiales. Esta técnica no solo embellece las fachadas sino que las protege con venecitas para preservar los diseños.
Características de la Obra
Dimensión y Alcance
La intervención abarca 40 fachadas de viviendas a lo largo de tres cuadras, convirtiendo cada frente en un lienzo único con formas y colores distintivos. El proyecto se extiende desde la Avenida Suárez hasta la calle Brandsen, corriendo entre las vías del Ferrocarril General Roca.
Técnicas y Materiales
Las obras combinan:
- Figuras abstractas inspiradas en el arte contemporáneo
- Mosaicos venecianos con la técnica del trencadís
- Azulejos coloridos aplicados con patrones únicos
- Relieves tridimensionales que añaden profundidad a las composiciones
Filosofía Artística
Santa María explica su filosofía: “Mi idea fue pasar mi obra abstracta, que venía haciendo en cuadros, a las paredes y, así, hacer una obra de una dimensión mayor“. El artista buscaba deliberadamente romper con la tradición del lugar: “Yo no quería hacer nada que tuviera que ver con la supuesta tradición del lugar“, alejándose de los estereotipos tangueros o portuarios del barrio.
Impacto y Reconocimiento
Declaración Oficial
El 7 de noviembre de 2013, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declaró al Pasaje Lanín “Sitio de Interés Cultural y Turístico”. Esta declaración oficial reconoce su valor como patrimonio cultural del barrio de Barracas y de la ciudad.
Revitalización del Barrio
La transformación artística ha generado una revitalización significativa del entorno. El barrio experimentó mejoras en:
- Veredas renovadas
- Iluminación LED que realza los colores
- Atracción turística que dinamiza la economía local
- Consolidación como parte del Distrito de Diseño de Buenos Aires
Comparación con Caminito
Diferencias Conceptuales
Aunque frecuentemente comparado con Caminito en La Boca, el Pasaje Lanín ofrece una experiencia muy diferente. Mientras Caminito es un espacio comercial y turístico con shows de tango y venta de recuerdos, el Pasaje Lanín mantiene su carácter residencial, donde “el arte convive realmente con la vida cotidiana“.
Santa María enfatizó esta diferencia: “El objetivo no es convertir esto en un museo al aire libre ni hacer peatonal la calle al estilo de Caminito. Lo mejor sería que no pierda el ritmo que tiene hoy para que el arte conviva realmente con la vida cotidiana“.
El Legado de una Intervención Comunitaria
Colaboración Institucional
El proyecto se concretó gracias a la colaboración entre múltiples instituciones:
- Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
- UNESCO
- Museo Nacional de Bellas Artes
- Fundación del Banco Ciudad
- Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura
- Empresa de pinturas Alba S.A.
- Corporación Buenos Aires Sur
Compromiso Vecinal
Los vecinos no solo prestaron sus fachadas sino que se comprometieron activamente con el proyecto, cambiando veredas y mejorando la iluminación para estar a tono con la propuesta artística. Esta participación comunitaria convirtió la intervención en un verdadero “enclave cívico” donde los ciudadanos asumieron “compromisos estéticos” que benefician a toda la comunidad.
Un Punto de Encuentro Cultural
La Flor de Barracas
Al llegar a la esquina de Suárez 2095, el pasaje culmina con “La Flor de Barracas“, un punto de encuentro que “fusiona lo antiguo y lo nuevo” donde se puede disfrutar de un café en sillas thonet mientras se contempla la convergencia de “palacios, fábricas y colores contemporáneos“.
Impacto en el Arte Público
Santa María ha replicado esta experiencia en múltiples localidades del interior del país y en otras intervenciones urbanas en Buenos Aires, incluyendo trabajos en estaciones de subte y espacios públicos. Su filosofía busca “extraer el arte de los reducidos círculos que supuestamente le son propios, para derramarlo en la calle“.
El Pasaje Lanín representa así no solo una intervención artística exitosa, sino un modelo de transformación urbana que demuestra cómo el arte puede revitalizar espacios, fortalecer identidades barriales y crear nuevas formas de convivencia entre la creatividad y la vida cotidiana. Con más de 23 años desde su inauguración, continúa siendo visitado y fotografiado por vecinos y turistas, manteniendo viva la visión de su creador de hacer del espacio público un lugar donde el arte esté al alcance de todos.