En las calles de Barracas, específicamente entre Pedro de Mendoza (continuación de calle Lavadero) y San Antonio, se alza una de las obras de arte urbano más impresionantes del mundo. El mural “El Regreso de Quinquela”, creado por el artista Alfredo “El Pelado” Segatori, ostenta el récord mundial como el mural más grande pintado por un solo artista, con sus imponentes 2.000 metros cuadrados de superficie.
Alfredo Segatori: El Artista Detrás del Récord
El “Pelado” de los Murales
Alfredo Segatori, conocido en el ambiente artístico como “El Pelado”, es un referente del muralismo urbano argentino nacido y criado en el barrio de Floresta. Su camino en el arte urbano comenzó a principios de los años 90, cuando esta disciplina estaba más asociada al vandalismo que al arte reconocido.
Segatori desarrolló su carrera como visitador médico y profesor de educación física antes de dedicarse completamente al arte. Su trabajo se caracteriza por crear “espejos urbanos” que retratan a personas comunes, trabajadores y vecinos de los barrios donde interviene, siguiendo una filosofía de acercar el arte a la gente común.
Técnica y Estilo
La obra está realizada íntegramente con aerosol a mano alzada, una técnica que Segatori domina desde hace décadas. El artista utiliza exclusivamente esta herramienta, lo que hace aún más impresionante la magnitud y detalle de su trabajo.
Origen y Desarrollo del Proyecto
El Encargo Oficial
El mural nació como un encargo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a través de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) en el marco del Plan de Recuperación y Puesta en Valor del Camino de Sirga de la Cuenca Matanza-Riachuelo. La iniciativa se enmarcaba en las actividades del Día del Riachuelo (8 de julio) y formaba parte de un proyecto de saneamiento ambiental más amplio.
Evolución por Etapas
Primera Etapa (2013): Segatori comenzó pintando 700 metros cuadrados con un retrato de Quinquela Martín y la fusión de cuatro de sus obras más conocidas, incluyendo “Barco Hundido” y “Hombres Trabajando”. La obra se extendía entre los puentes Bosch y Viejo Pueyrredón.
Segunda Etapa (2014): Motivado por el entusiasmo de los vecinos y el descubrimiento del récord mundial existente (1.650 m² del mexicano Ernesto Ríos), Segatori decidió expandir su obra. Con el apoyo de empresas locales que proporcionaron grúas, andamios y materiales, el mural creció hasta alcanzar los 2.000 metros cuadrados a fines de 2014.
Inauguración Oficial: El mural fue inaugurado en octubre de 2013 en su primera etapa, y completado en su forma récord a fines de 2014.
Homenaje a Benito Quinquela Martín
El Maestro de La Boca
Benito Quinquela Martín (1890-1977) fue el pintor más emblemático del puerto de Buenos Aires, especialmente del barrio de La Boca. Nacido en la Casa de Expósitos y adoptado por una familia boquense, trabajó en el puerto desde joven, experiencia que marcó profundamente su obra artística.
Sus obras más famosas incluyen:
- “Día de sol en La Boca”: Escena luminosa del puerto con barcos y trabajadores
- “A pleno sol” (1924): Una de sus obras más representativas
- “Los dos amigos” (1960): Parte de la serie “Cementerio de Barcos”
- “Fogata de San Juan”: De la serie “El Fuego”
La Fusión Artística
Segatori explicó su elección: “Elegí homenajear a Quinquela Martín con un paisaje que fusiona cuatro obras muy conocidas de él porque es un referente de la zona y, además, me parece interesante y colorida su temática”. El mural incluye referencias a obras como “Barco Hundido”, “Hombres Trabajando” y mascarones de proa, elementos considerados “objetos de culto” del artista de La Boca.
La figura de Quinquela aparece de perfil y sosteniendo una espátula, rodeado de niños en tamaño real que lo observan, creando un diálogo entre el pasado artístico y el presente barrial.
La Comunidad Como Protagonista
Más de 70 Retratos Vecinales
Lo que comenzó como un homenaje a Quinquela se transformó en un “retrato masivo del barrio” cuando los vecinos pidieron ser incluidos en la obra. Segatori retrató a más de 70 vecinos de Barracas, incluyendo:
- Alberto Peña y su esposa Juani: Comerciantes locales que aparecen sonrientes; Alberto vende sándwiches en la zona y Juani es conocida por hacer empanadas
- Trabajadores de empresas locales como Perticari, Alfa (una herrería) y camioneros de la zona
- Niños del barrio que específicamente pidieron aparecer en el mural
- Familias completas y sus mascotas que viven cerca del Riachuelo
Apoyo Comunitario y Empresarial
El proyecto contó con el apoyo incondicional de la comunidad y las empresas locales. Las empresas de la zona proporcionaron:
- Grúas y andamios para alcanzar las partes altas del mural
- Materiales de pintura y aerosoles
- Infraestructura logística para el desarrollo de la obra
Segatori destacó: “El apoyo que recibí fue increíble, superó mis expectativas”. Los vecinos no solo prestaron sus fachadas sino que se apropiaron genuinamente del proyecto.
Características Técnicas y Artísticas
Dimensiones y Ubicación
- Superficie total: 2.000 metros cuadrados
- Dimensiones: 100 metros de largo por 13 metros de alto
- Ubicación: Calle Lavadero (continuación de Pedro de Mendoza) esquina San Antonio, Barracas
- Técnica: Aerosol a mano alzada sobre medianeras y superficies irregulares
Composición Visual
El mural combina:
- Elementos históricos: Fusión de cuatro obras de Quinquela Martín en blanco y negro
- Retratos contemporáneos: Más de 70 vecinos y trabajadores del barrio
- Símbolos portuarios: Mascarones de proa, barcos y elementos del puerto
- Escenas de trabajo: Continuando la tradición quinqueliana de retratar trabajadores
Reconocimientos y Récords
Récord Mundial Guinness
El mural superó el récord anterior del artista mexicano Ernesto Ríos, cuya obra en el Centro de Convenciones de Mazatlán medía 1.650 m². Con sus 2.000 m², “El Regreso de Quinquela” se convirtió en el mural más grande del mundo pintado por un solo artista.
Declaración de Interés Cultural
El 10 de octubre de 2019, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires declaró el mural “de Interés Cultural” por iniciativa de los diputados Jorge Apreda y Omar Abboud. En los considerandos se destacó que “la obra en el paisaje urbano dio lugar a la fusión entre la vida cotidiana y el arte. El mural genera nuevos vínculos entre los vecinos y es atractivo turístico del barrio”.
Impacto Social y Cultural
Transformación del Entorno
El mural ha generado un impacto transformador en el barrio de Barracas, convirtiéndose en:
- Atractivo turístico que dinamiza la economía local
- Punto de encuentro comunitario que fortalece la identidad barrial
- Elemento de revitalización urbana en una zona anteriormente degradada
Contexto del Distrito de Diseño
La obra se enmarca en la transformación de Barracas como Distrito de Diseño de Buenos Aires, donde el arte urbano acompaña el crecimiento y desarrollo del barrio. Junto con el Pasaje Lanín de Marino Santa María y otras intervenciones artísticas, el mural forma parte de un circuito turístico que puede recorrerse a pie.
Precedente para el Arte Social
Segatori señaló que el mural “metió una semillita” en cuanto a retratar personajes de los barrios, inspirando a otros artistas urbanos. Su filosofía de crear “espejos urbanos” que reflejan la cotidianeidad de la gente común ha influido en el desarrollo del arte urbano social en Buenos Aires.
Expansión y Proyección
Continuidad del Proyecto
Segatori ha manifestado intenciones de continuar expandiendo el mural por los pisos de las calles y las veredas de Barracas, gestionando nuevos financiamientos para ampliar aún más la obra. Su objetivo es crear un verdadero “retrato masivo” que abarque todo el entorno del barrio.
Inspiración para Otras Obras
El éxito del mural ha llevado a Segatori a replicar experiencias similares en múltiples localidades del interior del país y en otras intervenciones urbanas en Buenos Aires. Su trabajo ha demostrado cómo el arte público puede extraer el arte de círculos reducidos para derramarlo en la calle.
Un Legado Artístico y Social
“El Regreso de Quinquela” representa mucho más que un récord mundial. Es un ejemplo excepcional de cómo el arte puede fusionar historia, comunidad y transformación urbana. Al homenajear a Quinquela Martín y retratar a los vecinos contemporáneos, Segatori ha creado un puente temporal que conecta la tradición portuaria de Buenos Aires con la realidad actual de Barracas.
El mural demuestra que el arte urbano puede ser inclusivo, participativo y transformador, generando no solo belleza visual sino también vínculos comunitarios y desarrollo local. Con más de una década desde su creación, continúa siendo visitado por miles de personas que cruzan diariamente el puente del ferrocarril Roca, convirtiéndose en una postal permanente de la capacidad del arte para cambiar paisajes urbanos y fortalecer identidades barriales.
La obra de Segatori en Barracas confirma que, tal como sostenía Quinquela Martín, “la pintura mural es una necesidad patriótica” que acerca el arte al pueblo y hace de la ciudad un espacio más humano y colorido.